lunes, 27 de agosto de 2018

Pierre Bourdieu, capitales y el espacio social

Pierre Bourdieu, capitales y el espacio social

Bourdieu habla de capital para referirse a todo aquello que pueda entrar en las "apuestas" de los actores sociales, un "instrumento de apropiación de las oportunidades" o toda "energía social" susceptible de producir efectos en la competencia social.
El capital, en definitiva, para Bourdieu se puede entender como cualquier tipo de recurso capaz de producir efectos sociales. Esto no implica solamente el capital material (el trabajo cosificado en objetos materiales, representable en dinero), sino que considera como capital también a todo aquello que pueda valorizarse. Todo puede valorizarse en la medida que haya alguien dispuesto a valorarlo, a apreciarlo, a reconocerlo.

Espacio Social 

El volumen (total) de capital

Es la cantidad total de capital, como recursos utilizables. Es el eje vertical del espacio social, y se puede hablar de distintas clases sociales en función de la cantidad total de capital de que disponen y de su composición. A grandes rasgos, la suma de capital económico más capital cultural.
La estructura o composición del capital
El capital puede presentarse en distintas formas: capital económico, cultural y social, siendo la combinación entre ellas su estructura o composición. Es el eje horizontal del espacio social. Excepto el capital económico, las formas de capital están fuera del mercado puramente económico: por lo general, no pueden venderse ni transferirse directamente.
Pero tanto el capital cultural como el social pueden buscarse por los beneficios monetarios que reportan (estrategia más frecuente), aún a costa de cierta devaluación. Ejemplos de esto podrían ser: "sólo estudian en la universidad para encontrar trabajo y ganar dinero", "sólo tiene amigos por el interés". Veamos a continuación con más detalle las formas económica, cultural y social del capital.
1- El capital económico es el reconocido socialmente como capital, es decir, como medio para ejercer el poder sobre recursos o personas (apropiación de bienes y servicios) claramente objetivado y representable en dinero.
La objetivación y el reconocimiento universal facilitan su conversión en otras formas de capital luego de cierto tiempo. Ejemplo clásico de esto es la conversión de capital económico en capital cultural al ir a una universidad privada. O la conversión de capital económico en capital social haciendo los regalos indicados a las personas indicadas. Para esto es necesario contar con tiempo que no esté sujeto a la necesidad económica, tiempo libre, tiempo de no trabajo.
El capital económico se expresa a través del equivalente dinero, símbolo establecido para su representación.
2- El capital cultural puede presentarse en tres formas: incorporado a las disposiciones mentales y corporales, objetivado en forma de bienes culturales, y por último, institucionalizado, al estar reconocido por las instituciones políticas, como ocurre con los títulos académicos. Cuanto más objetivada esté la forma del capital, más fácil es su conversión en capital económico.
2A- El capital cultural incorporado es el más intransferible, está "hecho carne", es el saber, la forma de hablar, de andar, de saber hacer uso de las modas para siempre resultar elegante, distinguido..., el saber comportarse en las más variadas situaciones, y todo de forma no deliberada, no consciente, para no resultar pedante, pretencioso, hortera o cursi (por señalar algunos resultados de su búsqueda calculada). Por tanto, es una forma de capital sujeta a los límites del cuerpo físico de su poseedor, que no puede circular, es decir, no puede venderse.
2B- El capital cultural objetivado, no está formado sólo por los bienes culturales, propiamente dichos, que podrían estar almacenados en las cajas de seguridad de un banco (como hacen algunas empresas de inversión), y que por tanto serían puro capital económico. Consiste en disponer de los "medios de consumo" de esos objetos culturales, de las disposiciones y conocimientos que permitan apreciarlos de forma legítima. Ejemplos de esto son el piano en la casa, los cuadros, los viajes a Europa y las visitas a museos.
2C- Por último, el capital cultural institucionalizado se asemeja a un título de una propiedad intransferible, pues certifica un valor homogéneo para todos los que lo poseen. Títulos escolares, universitarios, terciarios y certificados personales. Es posible su conversión en capital económico, como ocurre en la relación entre titulación académica y las escalas de funcionarios. No tiene por qué reflejar el conocimiento real, sólo lo certifica, lo pone en una cartulina con un sello y un par de firmas. Ejemplo de lo dicho es la charla en la que el expresidente argentino y abogado Adolfo Rodríguez Saa escribió “petrolio” y “ferrocariles”.
3- En cuanto al capital social, siguiendo el mismo texto de Bourdieu, la suma de recursos efectivos o potenciales de que se dispone por pertenecer a un grupo, por la red social más o menos institucionalizada de que se disfrute. Su volumen dependerá del tamaño de la red de conexiones que pueda movilizar y del volumen de las otras formas de capital que ese grupo posea. Pueden ser amigos más o menos íntimos o miembros de un club con rígidas normas de acceso, siendo la nobleza -en épocas premodernas- la forma más institucionalizada de capital social. Formas en que las familias intentan mantener o aumentar su capital social son mandar los hijos a determinada escuela, pasar las vacaciones y ratos de ocio en determinados lugares... de manera que los contactos más probables sean con personas de una posición social equivalente o superior. Hace algunos años no era raro que las familias manden a las hijas a un club medio chetón como River o Ferro para que se enganchen a algún militar o a un tipo de guita.
En los países de capitalismo avanzado, hay dos especies de capital que jerarquizan la estructura social de sus sociedades: el capital económico y el capital cultural.
Por ejemplo, en las sociedades capitalistas, la clase dominante, la que dispone de mayor volumen de capital, se compone de al menos dos fracciones de clase: aquellos con más capital económico (los empresarios) y aquellos con mayor capital cultural (como los artistas).
Como principios de jerarquización, ambas formas de capital son independientes y opuestas. Independientes, en tanto que la acumulación de uno de ellas no supone necesariamente la acumulación de la  otra. Opuestas, porque aquellos con un gran volumen relativo de una de las dos especies de capital no reconocen como superiores o iguales a aquellos que poseen un gran volumen relativo de la otra especie de capital. Esto quiere decir que quienes acumulen grandes cantidades de capital económico (como el hijo de Caniggia) pueden no dar gran valor a un elevado capital cultural (como un catedrático universitario) y viceversa.
Sobre el espacio social definido por el capital, el sociólogo puede agrupar a los individuos que estén próximos y sean iguales en las características pertinentes de lo que esté estudiando. De esta forma, hacia el interior de una clase social podemos encontrar diferentes fracciones de clase si su capital total tiene una composición mayoritariamente económica o cultural.


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