jueves, 28 de marzo de 2019

EL LUNES PRESENTAN ESTO CARUCCI, VEGA Y AIMONE. Charles Wright Mills - La Imaginación Sociológica

Charles Wright Mills - "La Imaginación Sociológica" (1959), capítulo 1: La Promesa


Hoy en día la gente descubre frecuentemente que sus vidas privadas son una serie de engaños. Se dan cuenta de que no pueden vencer sus dificultades, y frecuentemente tienen razón. Saben que lo que pueden hacer está delimitado por sus habituales escenarios del trabajo, la familia y el barrio. Los hechos de la historia también son hechos relativos al triunfo y al fracaso de hombres y mujeres individuales. Cuando una sociedad se industrializa, el campesino se convierte en obrero; cuando sobreviene una guerra, el agente de seguros se convierte en lanzador de cohetes o experto en radar, las mujeres viven solas, etc. Pero los hombres no definen sus inquietudes en relación con los cambios históricos y las contradicciones institucionales: no atribuyen el bienestar o el malestar de su vida a  la sociedad en la que viven. Rara vez se dan cuenta de la conexión entre sus propias vidas y la historia del mundo: en esta era llena de información, no poseen la cualidad mental para entender la relación entre el hombre y la sociedad, entre la biografía y la historia, el yo y el mundo.

La imaginación sociológica permite comprender el escenario histórico en cuanto a su significado para la vida y la trayectoria de los distintos individuos. La imaginación sociológica permite tener en cuenta cómo las personas frecuentemente son falsamente consciente de sus posiciones sociales. El primer fruto de la imaginación sociológica es que una persona solamente puede comprender su propia experiencia y destino si se localiza a sí mismo en su época: sólo puede conocer sus posibilidades si conoce las de todos los individuos que se encuentran en las mismas circunstancias. La persona vive una biografía dentro de una sucesión histórica. La imaginación sociológica permite comprender la relación entre la biografía y la historia. Esa es su promesa y su tarea.


Las preguntas de un analista social pueden ser: ¿Cuáles son los componentes de una sociedad? ¿En qué se diferencia de otras formas de organización social? ¿Qué lugar tiene esta sociedad en la historia humana? ¿Cómo cambia? ¿Qué hombres prevalecen en esta sociedad? Estas preguntas pueden aplicarse a un gran imperio o a una pequeña empresa o una familia. La imaginación sociológica permite captar lo que está sucediendo en el mundo y lo que les sucede a ellos como puntos diminutos en la intersección de las biografías y la historia dentro de una sociedad. Desarrollar la imaginación sociológica es como despertar en una casa extraña, es adquirir un nuevo modo de pensar, cambiar los valores.


La distinción más importante que trae la imaginación sociológica es la de inquietudes y problemas. 


Se presentan "inquietudes" en el carácter de un individuo y sus relaciones inmediatas con los otros, con las áreas que conoce directamente. El enunciado y la resolución de esas inquietudes corresponde al individuo como entidad biográfica. Una inquietud es un asunto privado.


Los "problemas" trascienden el ambiente local del individuo y tienen que ver con las instituciones de una sociedad histórica y con las maneras en las que diferentes medios se interpenetran para formar la estructura más amplia de la vida social e histórica. Un problema es un asunto público.


El desempleo puede servir de ejemplo. Que un hombre esté desempleado es una inquietud personal, y para solucionar la situación se apelará a sus capacidades y oportunidades inmediatas. Pero que millones de personas en un país estén desempleadas constituye un problema, y su solución implica considerar las instituciones económicas y políticas de una sociedad. Lo mismo la guerra, que puede ocasionar cambios en la biografía de diferentes individuos, pero sus problemas estructurales refieren a sus causas y efectos sobre la política y la economía. Igual las problemáticas del matrimonio: tasa de divorcio y modelos de familia. O el transporte y vivienda, ambos pueden ser pensados como problemas o como inquietudes. En la misma línea, una frase atribuida a Stalin es "la muerte de un hombre es una tragedia; la muerte de millones es estadística."

Lo que experimentamos en medios diversos y específicos es efecto de cambios estructurales. Por ello, para comprender los cambios de muchos medios personales, nos vemos obligados a mirar más allá de ellos. Darse cuenta de la idea de estructura social es ser capaz de descubrir esos vínculos entre diversidad de medios. Darse cuenta de ello es tener imaginación sociológica. El arte de tapa del disco "Pretzel Logic", de la banda Steely Dan (1974) podría servir como ejemplo de falta de imaginación sociológica.


Wright Mills dice que no es verdad que el principal enemigo y peligro para el hombre sea su naturaleza indócil y las fuerzas ocultas reprimidas en él. Para el autor el principal peligro reside en las fuerzas ingobernables de la sociedad, con sus métodos impersonales de producción, sus técnicas envolventes de dominación política y su anarquía institucional.


El autor dice que la imaginación sociológica se está convirtiendo en una característica importante de la vida cultural, como se podría ver en la psicología, en el análisis político o incluso la crítica artística, donde se le presta más atención a las prácticas sociales. Pero la imaginación sociológica no es una moda; es una cualidad mental para comprender la conexión de las realidades individuales a las sociales.

lunes, 25 de marzo de 2019

EL VIERNES PRESENTAN ALSINA, PETROCELLI, PINTO Y RATH. Bauman: Pensando Sociológicamente (1990)

Zygmunt Bauman - Pensando Sociológicamente (1990)




Bauman (1925-2017) era un sociólogo polaco. Su obra, que comenzó en la década de 1950, se ocupó de cuestiones tales como las clases sociales, el socialismo, la modernidad y la posmodernidad, el consumismo, la globalización y la nueva pobreza. Una de sus obras más conocidas, y en la que reflexiona sobre la especificidad de la sociología se llama “Pensando Sociológicamente”, y fue publicada en 1990.

Empieza diciendo que una mirada a la sección de la biblioteca que tiene el cartelito de “sociología” contiene una serie de libros que presenta a la sociología como un bloque único. ¿Qué es un texto sociológico? La sociología es como una zona en constante actividad, en la que siempre se están sumando conocimientos y cambiando el contenido de la disciplina. Para el autor es importante caracterizar qué es pensar sociológicamente.

¿Qué es pensar sociológicamente? ¿Qué hace a la sociología diferente de otros conocimientos y otras prácticas? En la biblioteca las secciones más cercanas al cartelito de sociología serían: antropología, ciencias políticas, filosofía, historia, economía, derecho, psicología. Se sabe, realmente, que los temas sociológicos estarán más cerca de estos cuerpos de conocimiento que de otros. Pero, si exploran el mismo territorio, ¿qué los diferencia? ¿Qué hace que la sociología y la ciencia política, por ejemplo, sean tan diferentes que tengan cada uno su propio nombre, su propia sección?

La ciencia política tiene su objeto de conocimiento, que es el poder y las problemáticas del gobierno. ¿Pero de dónde sacamos la idea de que las acciones humanas pueden dividirse en ciertas categorías? ¿Del hecho de que se las ha clasificado de esa manera y que a cada grupo de estudios en estas clasificaciones se les dio un nombre? ¿Del hecho de que hay comunidades de expertos creíbles que reclaman derechos exclusivos para estudiar aspectos de la sociedad? Así como hay legislación sobre la actividad de los médicos o de los abogados, la profesión del sociólogo también tiene, en Argentina, su ley, la ley del sociólogo, de 1988. El artículo 2 dice “considérase ejercicio profesional de la Sociología: la producción, aplicación y transmisión de conocimientos científicos sobre la realidad social, fundados en la teoría, metodología y técnicas de dicha ciencia, así como la prestación de todos aquellos servicios profesionales inherentes a la misma.”

Bauman dice que la división de las ciencias sociales no tiene mucho sentido, porque no vivimos en el reino de la ciencia política un rato, luego en el de la economía, o pasamos de la antropología a la historia cuando pasamos de Uruguay a Brasil. La división del mundo humano en diferentes disciplinas académicas no es natural. Es más bien una división del trabajo entre los profesionales que estudian el mundo humano, una división entre los expertos que se ha ido acentuando con el tiempo. Cada uno se mantiene fiel a una idea de disciplina sistematizada y presenta sus hallazgos de manera responsable según ese sistema.

Por esto, la única esperanza que queda, para Bauman, de encontrar aquello que diferencia a la sociología es fijarnos en el tipo de preguntas que guían a cada disciplina, es decir, las preguntas que determinan los puntos de vista a partir de los cuales cada grupo de expertos observa, explora, describe y explica las acciones humanas. ¿Qué preguntas motivan, por ejemplo, a un economista? Se preguntan sobre la relación costo-beneficio de las acciones humanas, como la compra de una empresa, la venta de petróleo, y demás. Un científico político se pregunta sobre cómo cambian o son cambiadas las acciones humanas en términos de poder e influencia.
Para Bauman estas preocupaciones de la economía y la ciencia política no son ajenas a la sociología. Pero la sociología tiene sus propias perspectivas que inspiran series de preguntas para preguntarnos sobre las acciones humanas. La sociología se distingue “por visualizar las acciones humanas como componentes de configuraciones más amplias: es decir, conjuntos no azarosos de actores entrecruzados en una red de dependencia mutua.” Es decir, los sociólogos nos preguntamos qué consecuencia tiene determinado hecho para los actores humanos, las relaciones en las que entramos y los grupos de los que formamos parte. Las redes de condicionamiento, la dependencia y la libertad de los actores son las preocupaciones centrales de la sociología. Las preguntas centrales de la sociología son: ¿de qué manera los tipos de relaciones sociales afectan nuestras aciones y nuestro conocimiento? ¿De qué manera la familia o el barrio o la ciudad en la que una persona se cría afecta su rendimiento escolar? ¿De qué manera la política de un gobierno afecta los adelantos científicos de un país? ¿De qué manera los medios de comunicación afectan la percepción de la gente sobre el dolar? Esta clase de preguntas hacen al área particular de la sociología y la define como una disciplina con cierta autonomía. Pensar sociológicamente es una manera de entender el mundo humano y pensar ese mundo humano de diferentes maneras.

Ahora, pensar sociológicamente tiene una gran distinción con lo que se conoce como “sentido común”. Las ciencias físicas y biológicas no se preocupan mucho por revisar su vínculo con el sentido común. La gente suele creer, por ejemplo, que los avestruces esconden la cabeza en la tierra, cosa que no es cierta. Pero a los ornitólogos, los estudiosos de las aves, no les importa demasiado. Es un mito, y es parte del “sentido común”, es decir, una forma de conocimiento no científica que pasa de boca en boca. Los estereotipos, los mitos y los prejuicios suelen ser parte del sentido común. Parece que el sentido común no tiene nada importante que decir sobre los temas que preocupan a los ornitólogos o a los físicos. Lo que diga doña Rosa sobre el águila dorada de los Urales o el átomo de plutonio los tiene sin cuidado. En realidad, por lo general las personas que no son expertas en esos campos no tienen opinión sobre esas ciencias: sólo los astrónomos ven por los telescopios.

Pero sobre el mundo de lo social, la gente tiene mucho conocimiento sobre la vida cotidiana. Los argentinos la tenemos clara en todo, sabemos más de fútbol que el técnico de nuestro equipo, sabemos de box aunque nunca subimos a un ring, sabemos de la vida, de la locura, de los locos que se creen Napoleón. La sociología está en nuestras vidas, porque todos creemos conocer la sociedad.

Y, como vimos en la obra de Wright Mills, aunque cada uno vive en su rutina, no nos detenemos a comparar nuestras experiencias privadas con las de otros y buscar explicaciones o causalidades. ¿Cómo se entrelaza nuestra biografía individual con la historia que compartimos con la sociedad?

Por otra parte, las áreas que estudian los sociólogos ya han sido nombradas. ¿Qué es un Stigimoloch? Hace falta que nos lo diga un paleontólogo para que lo sepamos; es un dinosaurio. ¿Qué es Cygnus X-1? Hace falta que nos lo diga un astrónomo para que lo sepamos; es un agujero negro. ¿Qué es una familia, un barrio, un matrimonio, una escuela? Estas cosas, que estudia la sociología, ya tienen un significado para el sentido común. Bauman menciona que la soberanía de la sociología sobre el saber social puede verse afectada por el sentido común, por eso es importante marcar un límite muy claro entre conocimiento sociológico y sentido común. El autor propone tres formas para hacer esto.

En primer lugar, la sociología tiene reglas y métodos para su discurso responsable. No se puede ir a un congreso de sociología y decir cualquier cosa sobre cualquier tema. Esto es un atributo de la ciencia. La sociología, supuestamente, está vigilada y autocontrolada: toda “la cocina” (todo el proceso por el que se lleva a cabo la investigación, como la bibliografía consultada y la metodología de estudio utilizada) debe quedar abierta al escrutinio.

En segundo lugar, está el tamaño del campo del que se extrae el material para el pensamiento sociológico. Para la mayoría de la gente, ese campo está limitado a la rutina propia, a la gente que conocemos y los lugares por los que nos movemos, como dijo Wright Mills. Para la sociología eso es una experiencia muy parcial, que no captura la variedad de experiencias de vida.

Ampliar los horizontes de visión permite descubrir la vinculación entre biografía e historia; el conocimiento sociológico tiene algo para ofrecer, que el sentido común no puede proporcionar. Dicho de otra manera, la gente sólo conoce los ambientes que frecuenta. Vemos un robo en una cuadra de un barrio de una ciudad y decimos “el país está violento”. La ciencia necesita de un plano más amplio.

En tercer lugar, la sociología y el sentido común difieren en la manera de comprender y explicar acontecimientos. Las personas suelen creer que son los autores de sus propias acciones; tendemos a percibir todo lo que sucede como producto de la acción intencional de alguien. La sociología, en cambio, piensa más en las redes de dependencia que en acciones individuales. Para la sociología es equivocado comprender el mundo humano como resultado de motivaciones individuales. “Pensar sociológicamente es dar sentido a la condición humana a través de un análisis de las múltiples redes de interdependencia humana.”

En cuarto y último lugar, el poder del sentido común depende de su carácter autoevidente; es decir, que no cuestiona sus supuestos y se autoconfirma en su práctica; descansa en la rutina que modela nuestro sentido común. Esto tiene que ver con el fatalismo (la creencia de que las cosas simplemente cumplen su destino) y la idea de que uno no puede cambiar las condiciones en las que actúa. La sociología, al examinar aquello que se da por hecho, puede cuestionar las certidumbres del sentido común de la gente, con los problemas que le puede ocasionar a quien prefiere que ciertas cosas permanezcan ocultas, como vimos en la entrevista a Bourdieu.

La sociología nos puede llevar a reexaminar nuestra experiencia. Una vez que comprendemos mejor cómo los aspectos aparentemente naturales, inevitables y eternos llegaron a instalarse, podemos encontrar más difícil aceptar que imposibles de ser cambiados, a ver que las cosas son de tal manera, pero que podrían ser distintas. Pensar sociológicamente puede tener un poder antifijación, puede promover la solidaridad, una solidaridad basada en la comprensión.

miércoles, 20 de marzo de 2019

EL LUNES PRESENTAN ESTO BIANUCHI, LÓPEZ Y WINTER. Pierre Bourdieu - ¿La sociología es una ciencia?

Pierre Bourdieu - ¿La sociología es una ciencia?
Entrevista al sociólogo francés Pierre Bourdieu para la revista "La Recherche" (1997)



La sociología es en plenitud una ciencia, pero una ciencia difícil. Al contrario de las ciencias consideradas puras, ella es por excelencia la ciencia que se sospecha de no serlo. Hay para ello una buena razón: produce miedo. Porque levanta el velo de cosas ocultas, incluso reprimidas.

La Recherche: Comencemos por las cuestiones más evidentes: las ciencias sociales, y la sociología en particular, ¿son verdaderamente ciencias? ¿Por qué siente Ud. la necesidad de reivindicar la cientificidad?
Pierre Bourdieu: La sociología me parece tener todas las propiedades que definen una ciencia. Pero, ¿en qué grado? La respuesta que podemos hacer varía mucho según los sociólogos. Diré solamente que hay mucha gente que se dice o se cree sociólogos y que confieso tener dificultad en reconocerles como tales (es el caso también, en grados diferentes, en todas las ciencias). En todo caso, hace mucho tiempo que la sociología salió de la prehistoria, es decir de la edad de las grandes teorías de la filosofía social con la cual los profanos a menudo la identifican. El conjunto de los sociólogos dignos de ese nombre se ajusta a un capital de logros, de conceptos, de métodos, de procedimientos de verificación. No obstante, por diversas razones sociológicas evidentes, y entre los cuales porque ella juega el rol de disciplina refugio, la sociología es una disciplina muy dispersa (en el sentido estático del término), y esto en diferentes puntos de vista. Así se explica que ella dé la apariencia de una disciplina dividida, más próxima a la filosofía que las otras ciencias. Pero el problema no reside allí: si somos de tal manera detallistas acerca de la cientificidad de la sociología es porque ella perturba.

La Recherche: Los sociólogos entonces, ¿son objeto de una sospecha particular?
Pierre Bourdieu: La sociología tiene efectivamente el triste privilegio de encontrarse sin respiro confrontada a la cuestión de su cientificidad. Se es mil veces menos exigente con la historia o la etnología, sin hablar de la geografía, de la filología o de la arqueología. Siempre interrogado, el sociólogo se interroga e interroga siempre. Esto hace creer en un imperialismo sociológico: ¿qué es esta ciencia emergente, vacilante, que se permite someter a examen a las otras ciencias? Yo pienso, por supuesto, en la sociología de la ciencia. De hecho, la sociología no hace más que plantear a las otras ciencias preguntas que se plantean a ella de manera particularmente aguda. Si la sociología es una ciencia crítica, es quizás porque ella misma se encuentra en una posición crítica. La sociología crea problemas, como se dice.
La Recherche: ¿La sociología provoca miedo?

Pierre Bourdieu: Sí, porque saca el velo que existe sobre cosas escondidas y a veces reprimidas. Ella revela, por ejemplo, la correlación entre el éxito escolar, que se identifica con la inteligencia, y el origen social o, más aún, con el capital cultural heredado de la familia. Son verdades que los tecnócratas, los epistemócratas (es decir buena cantidad de aquellos que leen la sociología y de los que la financian) no quieren oír. Otro ejemplo: la sociología muestra que el mundo científico es el lugar de una competencia que está orientada por la búsqueda de beneficios específicos (premios Nóbel y otros, prioridad del hallazgo, prestigio, etc.) y conducida en nombre de intereses específicos (es decir irreductibles a los intereses económicos en su forma ordinaria y percibidos por lo mismo como "desinteresados"). Esta descripción cuestiona evidentemente una hagiografía científica en la cual participan a menudo los científicos y de la cual éstos tienen necesidad para creer lo que hacen.

La Recherche: De acuerdo. La sociología aparece a menudo como agresiva y perturbadora, Pero, ¿por qué se requiere que el discurso sociológico sea "científico"? Los periodistas también plantean preguntas molestas; ahora bien, ellos no reivindican su pertenencia a la ciencias. ¿Por qué es decisivo que haya una frontera entre la sociología y un periodismo crítico?
Pierre Bourdieu: Porque hay una diferencia objetiva. No es una cuestión de vanidad. Hay sistemas coherentes de hipótesis, de conceptos, de métodos de verificación, todo cuanto se adjunta comúnmente a la idea de ciencia. Por consiguiente, ¿por qué no decir que es una ciencia si lo es realmente? Ciertamente es una cuestión muy importante: una de las maneras de zafarse de verdades molestas es decir que ellas no son científicas, lo que quiere decir que ellas son políticas, es decir suscitadas por el interés, la pasión, por lo tanto relativas y relativizables.
La Recherche: Si se plantea a la sociología la cuestión de la cientificidad, ¿no es también porque ella se ha desarrollado con cierto retraso con respecto a las otras ciencias?

Pierre Bourdieu: Sin duda, pero ese retraso se debe al hecho de que la sociología es una ciencia especialmente difícil. Una de las dificultades mayores reside en el hecho de que sus objetos son espacios de lucha: cosas que se esconden, que se censuran; por las cuales se está dispuesto a morir. Es verdad también para el investigador mismo que se encuentra en juego en sus propios objetos. Y la dificultad particular que enfrenta la sociología se debe muy a menudo a que las personas tienen miedo de lo que van a encontrar. La sociología confronta sin cesar a aquél que la practica a realidades rudas, ella desencanta. Es el por qué, contrariamente a lo que a menudo se cree, afuera y adentro, ella no ofrece ninguna de las satisfacciones que la adolescencia busca frecuentemente en el compromiso político. De ese punto de vista, ella se sitúa al polo opuesto de las ciencias llamadas puras (o de las artes puras), que son sin duda por una parte, refugios en los cuales tienden a aislarse para olvidar el mundo, universos depurados de todo lo que causa problema, como la sexualidad o la política. Es el por qué los espíritus formales o formalistas hacen en general una sociología lastimosa.

La Recherche: Ud. muestra que la sociología interviene a propósito de cuestiones socialmente importantes. Eso plantea el problema de su neutralidad, de su objetividad el sociólogo, ¿puede permanecer por encima de las pugnas, en posición de observador imparcial?
Pierre Bourdieu: La sociología tiene como particularidad tener por objeto campos de lucha: no solamente el campo de las luchas de clases sino el campo de las luchas científicas mismo. Y el sociólogo ocupa una posición en esas luchas: de partida, en tanto que detentor de un cierto capital económico y cultural, en el campo de las clases; enseguida, en tanto que investigador dotado de cierto capital específico, en el campo de la producción cultural y, más precisamente, en el sub-campo de la sociología. Esto él debe tenerlo siempre en mente con el fin de discernir y controlar todos los efectos que su posición puede tener sobre su actividad científica. Es la razón por la cual la sociología de la sociología no es, para mí, una especialidad entre otras, sino una de las condiciones primeras de una sociología científica. Me parece, en efecto, que una de las causas principales del error en sociología reside en una relación incontrolada del objeto. Es entonces capital que el sociólogo tome conciencia de su propia posición. Las posibilidades de contribuir a producir la verdad me parecen en realidad depender de dos factores principales, que están ligados a la posición ocupada: el interés que se tiene en saber y en hacer saber la verdad (o, inversamente, a esconderla o a escondérsela) y la capacidad que se tiene de producirla. Se conoce la expresión de Bachelard: No hay ciencia sino de lo escondido. El sociólogo está mejor armado para descubrir lo escondido por el hecho de estar mejor armado científicamente, de que utiliza mejor el capital de conceptos, de métodos, de técnicas, acumulado por sus predecesores, Marx, Durkheim, Weber, y muchos otros, y que es más crítico; que la intención consciente o inconsciente que le anima es más subversiva, que tiene más interés en sacar a luz lo que está censurado, reprimido en el mundo social. Y si la sociología no avanza más rápido, como la ciencia social en general, es tal vez, en parte, porque esos dos factores tienden a variar en sentido inverso.
Si el sociólogo llega a producir, aunque fuere un poco de verdad, no está bien que él tenga interés en producir esa verdad, sino porque existe interés. Lo que es exactamente lo contrario del discurso un poco tonto sobre la neutralidad. Este interés puede consistir, como en todas partes, en el deseo de ser el primero en hacer un hallazgo y de apropiarse de todos los beneficios asociados, o en la indignación moral, o en la rebelión contra ciertas formas de dominación y contra aquellos que las defienden al interior del campo científico, etc. En síntesis, no hay una Inmaculada Concepción. Y no habrían muchas verdades científicas si se debiera condenar tal o cual descubrimiento (basta con pensar en la "doble hélice") so pretexto de que las intenciones o los procedimientos no fueron muy puros.

La Recherche: Pero, en el caso de las ciencias sociales, el "interés", la "pasión", el "compromiso", ¿No pueden conducir al enceguecimiento?
Pierre Bourdieu: En realidad, y es lo que constituye la dificultad particular de la sociología, esos "intereses", esas "pasiones", nobles o ignominiosas, no conducen a la verdad científica sino en la medida en que están acompañadas de un conocimiento científico de lo que las determina, y de los límites así impuestos al conocimiento. Por ejemplo, todos saben que el resentimiento ligado al fracaso no hace más lúcido acerca del mundo social sino encegueciendo respecto del principio mismo de esa lucidez. Pero eso no es todo. Más una ciencia es avanzada, más el capital de saberes acumulados es importante y más las estrategias de subversión, de crítica, cualesquiera sean las "motivaciones", deben, para ser eficaces, movilizar un saber importante. En física, es difícil triunfar sobre un adversario recurriendo al argumento de autoridad o, como sucede todavía en sociología, denunciando el contenido político de su teoría. Las armas -de la crítica deben ser científicas para ser eficaces. En sociología, al contrario, toda proposición que contradice las ideas incorporadas está expuesta a la sospecha de una opción ideológica, de una toma de posición política. Aquélla choca con intereses sociales: los intereses de los dominantes que tienen una opción por el silencio y por el "buen sentido", los intereses de los portavoces, de los altoparlantes, que necesitan ideas simples, simplistas, consignas. Es la razón por la cual se le pide mil veces más pruebas (lo que, de hecho, está muy bien) que a los voceros del "buen sentido". Y cada descubrimiento de la ciencia desencadena un inmenso trabajo de "crítica" retrógrada que acapara todo el orden social (los créditos, los puestos, los honores, por lo tanto la creencia) y que apunta a enterrar lo que había sido descubierto.

viernes, 15 de marzo de 2019

PRESENTAN EL VIERNES PENA, SANTAGIULIANA Y CARUCCI. Pensar la sociedad

Pensar la sociedad



¿Qué es la sociedad? ¿Puede una sociedad pensar o reflexionar sobre sí misma? ¿EI hombre puede comprender su propia realidad social? ¿Qué te parece? ¿Actuamos libremente o estamos movidos por fuerzas sociales ajenas a nuestro control?

La construcción de una identidad ¿es el producto de es el resultado de la acción libre de los sujetos o es el producto de una imposición de la sociedad?

Algunos dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. ¿Por qué en toda sociedad hay un orden donde unos mandan y otros obedecen? ¿Vivimos actualmente en una sociedad mediática? ¿Crees que sólo podemos conocer la realidad a través de los medios de comunicación? ¿Qué es la globalización? ¿Cuáles son los mecanismos por los cuales la sociedad está cambiando? ¿Qué consecuencias pueden tener estos cambios para nosotros?
¿Qué es la sociología?

"¿Sabría que estoy preso en el mundo y que estoy situado en él, si verdaderamente estuviera preso y situado en él?" -Maurice Merleau-Ponty

La sociología es una disciplina difícil de aferrar a un único punto de vista. Más bien hay distintas tradiciones o teorías sociológicas. Aquí nos interesa dar cuenta del carácter pluralista y abierto de una disciplina en movimiento y en permanente elaboración.


¿Cuál es el objeto de la sociología?

La sociología se propone la comprensión del mundo social, que es construido cotidianamente por los hombres y mujeres, al mismo tiempo que ellos son influidos por él. Este mundo social no es de una vez y para siempre, sino que está en constante cambio. La realidad social es relacional: lo que existe son las relaciones, que no se distinguen a primera vista, a diferencia de los individuos o de los grupos.

La sociología se ocupa de la sociedad como sistema de relaciones sociales. En general, uno se acostumbra a pensar concretamente en los sujetos aislados, y no como productos de la sociedad en la que viven. Sin embargo, hasta nuestra manera de  pensar tiene una razón. Somos portadores de una historia y la fabricamos en nuestras relaciones sociales. ¿Cuál es la relación entre sujeto y sociedad? Pues bien, hagamos una doble lectura: la sociedad hace a los hombres tanto como los hombres hacen su propia historia, aunque no la hacen bajo condiciones elegidas por ellos. El sociólogo francés Pierre Bourdieu afirma que en el mundo social existen estructuras objetivas, independientes de la conciencia y de la voluntad de los sujetos, que son capaces de orientar o de coaccionar sus prácticas o sus representaciones.

Las personas suelen actuar sobre la base del "sentido común”, sus actos suponen una serie de valores que llevan incorporados y no perciben inmediatamente las consecuencias de sus acciones. Así, la mayoría de los actos sociales se encuentran desprovistos de su propia autorreflexión.

Por otra parte, los miembros de una sociedad tienen miradas muy diversas sobre la realidad, y sobre sus relaciones y nexos sociales. Vivimos en una sociedad cuyo funcionamiento total no comprendemos, pero cuyas consecuencias nos afectan. El mundo cambia. Las pautas de vida cambian. Todo sucede demasiado rápido. La sociología intenta comprender estos cambios.

La sociología: una ciencia perturbadora
“La sociología es una ciencia que incomoda porque, como toda ciencia devela cosas ocultas, y que en este caso, se trata de cosas que ciertos individuos o ciertos grupos sociales prefieren esconder o esconderse porque ellas perturban sus convicciones o sus intereses. La ciencia social, como toda ciencia, está construida contra el sentido común, contra las apariencias primeras.” –Pierre Bourdieu


¿Qué estudia la sociología?
Por Alain Touraine, Introducción a la sociología (1978)

“El sociólogo no observa la realidad social, sino unas prácticas sociales. Su situación no es distinta de la situación en que se encuentra un historiador cuando examina unos documentos. Entre el sociólogo y el objeto de su estudio, se interpone un conjunto de interpretaciones e intervenciones. Siempre sueña con unas situaciones salvajes en las que las relaciones sociales se presentarían al desnudo, sin hallarse recubiertas por unas formas institucionales o por la retórica de un discurso. Ama, por ejemplo, las ciudades en que la riqueza aparece junto a la miseria, sin perspectivas monumentales y sin restos del pasado que oculten la división de las clases sociales y los géneros de vida. Pero nunca puede abordar unas relaciones sociales que no están controladas, interpretadas y gobernadas.

Lo más fácil es criticar el discurso oficial que una sociedad ofrece acerca de sí misma. Algo más difícil es distanciarse suficientemente de las categorías por las que una sociedad presenta su experiencia y se sitúa con respecto a las demás. Todos nos acostumbramos a considerar como “normales” o como el producto de una larga evolución histórica las formas de nuestras ciudades, las decisiones administrativas y las formas de autoridad.

Hemos de volver, pues, a la obsesionante pregunta: ¿cuál es el objeto de la sociología? Respuesta: “las relaciones sociales”. La sociedad es una palabra tan vacía de sentido para el sociólogo como puede serlo la palabra “vida” para el biólogo. De ahí que, si el objeto de la sociología no es la sociedad, todavía lo es menos unos pedazos de sociedad: política, religión, familia, trabajo y todas las abstracciones de las que tiene necesidad la práctica social y cuyas representaciones multiplican las ideologías, pero que se limitan a copiar la organización social en lugar de explicarla. Las relaciones sociales, todas las relaciones sociales, por diferentes que sean unas de otras, porque el objeto de la sociología no es una cosa sino una operación: hacer que aparezcan las relaciones detrás de las situaciones.”

No hay postulados universales, sino construcciones históricas y sociales.

Las ideas sobre la familia, sobre la mujer y el hombre, sobre la democracia, son formas que cristalizaron en algún momento histórico porque ciertos actores y su discurso predominaron sobre otros. Estas ideas se convierten, para la sociología, en objeto de estudio. Cuestiona el supuesto conocimiento, el sentido común. El sociólogo tratará de no contaminar con sus valores la práctica de su conocimiento, pero no significa que los suprima. La ciencia se encuentra en medio de relaciones de poder y las prácticas de poder condicionan la producción científica. Como señala Wright Mills, no hay modo de que un investigador social pueda evitar hacer juicios de valor e implicarlos en el conjunto de su trabajo. El investigador social no se ve a sí mismo como un ser autónomo situado fuera de la sociedad.

Cuando nacen, las personas no eligen una particular forma de vida, sino que se insertan en una sociedad determinada, que las inducen a aceptar un modelo de comportamiento y que controla aspectos cruciales de su existencia cotidiana. El "deber ser" se trasmite institucionalmente en la vida social. El modelo de familia hoy es muy diferente al de, por ejemplo, cien años atrás. Que prevalezca un común denominador no significa que no existan ni hayan existido otros estilos de pensar, sentir y vivir.

Así, por ejemplo, en un momento histórico y cultural particular, hubo una propensión de la comunidad afroamericana a dedicarse al jazz, pero esto no es genético. No podemos aseverar que los afroamericanos estarían dotados "naturalmente" para hacer jazz. En la sociedad contemporánea, el mapa cultural es muy complejo; las identidades políticas, étnicas, religiosas, sexuales, se multiplican y transforman.

Cuando el mundo se transforma, empieza a quebrarse el pacto entre el mundo y los sujetos. Se pierde la sensación de seguridad que se tiene ante lo cotidiano y lo conocido.




Orígenes de la sociología

Hay muchas discusiones sobre el origen de la sociología. Su comienzo suele ubicarse en la primera mitad del siglo XIX. ¿Pero por qué en ese momento y no, por ejemplo, durante el Imperio Romano? Fundamentalmente por la amplitud de las transformaciones económicas y sociales surgidas en Europa y su expansión en el resto del mundo. La Revolución Francesa y la Revolución Industrial en Inglaterra, contribuyeron a romper los lazos sociales y de autoridad premodernos o precapitalistas, crearon una nueva sociedad, y toda una concepción de la vida y del hombre.

“Ciencia de la crisis”, la sociología es un auténtico producto del siglo XIX y del mundo convulsionado por las profundas modificaciones que provocó la industrialización. El nacimiento de una sociedad moderna, tras el resquebrajamiento del Antiguo Régimen y la sociedad feudal, produjo una gran preocupación en torno al cómo recuperar la estabilidad y el orden social. Surgen las naciones, los Estados centralizados, una nueva organización del poder y se expande el capitalismo. En sus orígenes la sociología aparece vinculada a una situación de crisis de la sociedad europea y sus fundadores, los franceses Saint-Simón y Augusto Comte, no sólo estaban interesados en explicar las dificultades, sino en diseñar un orden social estable.

La teoría social surge entonces con una pretensión científica: explicar los cambios sociales que se produjeron en la época de transición hacia la nueva sociedad industrial.

domingo, 9 de diciembre de 2018

TEMAS PERIODO DICIEMBRE

TEMAS PERIODO DICIEMBRE
¡ESTUDIEN!

1er Trimestre

Bauman: Pensando Sociológicamente
Wright-Mills: La Imaginación Sociológica

Bourdieu: ¿La Sociología es una Ciencia?
Cuestión Social y Modernidad

Durkheim: Las Reglas del Método Sociológico
Bauman: La Modernidad Líquida


2do Trimestre

Weber: Clases, Estamentos y Partidos
Bourdieu: Capitales y Espacio Social

Marx: Prólogo
Marx: Acumulación Originaria

Movilidad Social
Movilidad Social 1930-1976
Movilidad Social 1976-2003
Movilidad Social 2003-2009


3er Trimestre

Merton: Estructura Social y Anomia
Becker: Marginales
Crisis de Representación
Movimientos Sociales

Teoría de las Ventanas Rotas
Metodología de las Ciencias Sociales
Elementos Metodológicos y Operacionalización

viernes, 9 de noviembre de 2018

EL VIERNES PRESENTAN Y RESUELVEN ESTO LOS 4 ESTUDIANTES ASIGNADOS. Metodología de las Ciencias Sociales. Actividad 2

EL VIERNES PRESENTAN Y RESUELVEN ESTO LOS 4 ESTUDIANTES ASIGNADOS. Metodología de las Ciencias Sociales. Actividad 2

Actividad 2
Ejercicio A: Del siguiente cuadro identificá las variables, sus respectivas dimensiones y la unidad de análisis a las que hace referencia.



Ejercicio B: A partir del siguiente artículo periodístico publicado en Página 12 (26/08/2006) “Dignifica pero no alimenta”, señalá:
1. ¿Cuál es la unidad de análisis en la que se concentra el artículo?
2. Elabora  una lista de las principales variables utilizadas para caracterizar a dicha unidad de análisis. Indicá sus respectivas dimensiones.

ECONOMIA › EL 22 POR CIENTO TIENE TRABAJO PERO ES POBRE
Dignifica pero no alimenta

Un estudio revela que más de tres millones de empleados no logran acceder a una canasta familiar de bienes y servicios con sus ingresos. Empleos parciales y mal pagos en diversos rubros.
Por Fernando Krakowiak

Desde mediados de los ’90, el incremento de la pobreza ha sido percibido como una consecuencia directa de la suba del desempleo. Sin embargo, a medida que el índice de desocupación comenzó a bajar quedó demostrado que poseer un empleo no es condición suficiente para salir de la pobreza. Un informe reciente elaborado por la Sociedad de Estudios Laborales (SEL) detalla que en el segundo semestre del año pasado, más de 22 por ciento de los ocupados pertenecía a un hogar pobre, sin contar a los beneficiarios de los planes sociales. Son más de tres millones de empleados con ingresos que no les permiten acceder a una canasta básica de bienes y servicios. A continuación se detalla cuáles son las ocupaciones de los trabajadores pobres.

El ranking es liderado por los empleos donde la informalidad tiene una incidencia superior al 70 por ciento. En primer lugar se ubican los trabajadores domésticos, en su gran mayoría mujeres, quienes representan el 12 por ciento de los ocupados pobres. Luego siguen vendedores ambulantes (7,7), albañiles (5,8), operarios no especializados de la industria (4,6) y ayudantes de la construcción (4,3 por ciento).

Esto se produce porque, desde la devaluación, la recomposición de los ingresos de los trabajadores “en negro” ha sido mucho más lenta que la de sus pares del mercado formal. El Indice de Salarios elaborado por el Indec muestra que desde el período octubre-diciembre de 2001, el sector privado registrado incrementó su ingreso 107 por ciento, mientras que el no registrado sólo logró un 45 por ciento, situación que llevó a una ampliación de la brecha existente antes de la devaluación.

No obstante, el informe de SEL, consultora dirigida por el economista Ernesto Kritz, destaca que una proporción no despreciable de los asalariados pobres es formal e incluso con buen nivel de calificación. Tal es el caso, por ejemplo, de ciertos operarios especializados de la industria, los docentes y los enfermeros.

Los obreros calificados de la industria manufacturera aportan un 4,4 por ciento al total de ocupados pobres, casi el mismo porcentaje que los no calificados mencionados más arriba. Mientras que las ocupaciones vinculadas con la salud, la educación y otros servicios comunales y sociales representan un 5,9 por ciento de los ocupados pobres. Este rubro incluye no sólo a enfermeros y docentes (2,4), sino también a los empleados administrativos que suelen desempeñarse en escuelas y hospitales (2,3). Mientras que en servicios comunales y sociales, contempla a las personas que se dedican al mantenimiento de espacios públicos (1,2 por ciento).

En la mayoría de los casos, estos empleados son pobres porque trabajan menos de las 35 horas semanales que implica una jornada completa (entre los operarios registrados de la industria, por ejemplo, la mitad está en esta situación), pero por lo general lo que les impide llegar a adquirir la canasta básica de bienes y servicios son los bajos salarios. En este último caso, que puede incluir hasta un 20 por ciento de los trabajadores pobres, es probable que la elevación del salario mínimo y el aumento de los salarios básicos de convenio acordados en el primer trimestre de este año haya servido para mejorar su situación, pues el informe de SEL contempla la evolución de los ingresos hasta fines del año pasado. No obstante, el mantenimiento de niveles de pobreza superiores al promedio de la década del 90, en un contexto de menor desempleo, revela que estos instrumentos no están siendo suficientes para resolver el problema.


¿Cómo se organiza toda la investigación?

Mediante una representación gráfica se presenta el panorama metodológico completo que muestra la forma en que se organiza todo el proceso de investigación y los aspectos metodológicos esenciales que guían el trabajo del investigador. Es importante la claridad y precisión en esta cuestión porque da cuenta del posicionamiento del investigador y de su trabajo en el mapa metodológico de la investigación científica.





Usá el método científico. Probando varias veces, llegarás a la verdad. (Marco Tulio Cicerón)

lunes, 5 de noviembre de 2018

Metodología Actividad 1

Metodología Actividad 1


Actividad 1

Responder  las siguientes preguntas en base a la lectura de la introducción y las conclusiones de la  investigación: “Puertas adentro: la inmigración discriminada, ayer y hoy”, Néstor Cohen. Instituto Germani. Facultad de Ciencias Sociales, UBA, 2004.

1. ¿Cuál es el tema de que dio origen al proyecto de investigación?
2. Establecer los problemas de la investigación:
a. establecer los objetivos
b. ¿Cuáles son los interrogantes que dieron origen a la investigación?
3. ¿Cuáles son los principales conceptos utilizados por los autores en esta investigación?
4. ¿Cuáles son las hipótesis del trabajo?

Introducción 
Los artículos que dan forma a esta publicación cristalizan el análisis de algunas de las cuestiones tratadas por los autores en la investigación “Representaciones sociales discriminatorias hacia migrantes coreanos y paraguayos”, dirigida por Néstor Cohen y realizada en el marco de los proyectos trienales, programación científica 1998-2000, de la Universidad de Buenos Aires.

La investigación se orientó a partir de una hipótesis general que considera que las representaciones discriminatorias respecto de los extranjeros son encubridoras de la desigualdad social y económica o son funcionales a los conflictos de intereses al interior de las clases – es decir, están al servicio de las diferentes estrategias de supervivencia, principalmente en los sectores populares- o son instrumentales a los sectores del poder cuando el conflicto es entre clases. En otras palabras, estas representaciones pretenden desviar el conflicto desde el escenario de las desigualdades sociales y económicas, hacia el escenario de las diferencias nacionales y étnicas. Es por ello que se eligieron las migraciones coreana y paraguaya, dos comunidades con vínculos históricos y culturales con la población nativa muy diferentes, dos comunidades con una presencia cuantitativa y una participación en el sistema productivo cualitativamente distinta. Se intentó probar, entonces, que esto que llamamos desviación del conflicto es independiente de las características sociales, culturales y económicas de los migrantes externos.

(...) Se partió de las siguientes hipótesis generales:
● “Las representaciones sociales discriminatorias respecto de los extranjeros tienden a construirse y desarrollarse entre los nativos que ven reducida o suprimida su participación en el sistema productivo, con más frecuencia que entre aquellos que no perciben su participación en riesgo, independientemente de la magnitud de la comunidad de extranjeros presentes en el sistema y de la existencia o no de vínculos concretos entre unos y otros”.
● “Las representaciones sociales discriminatorias, portadoras de estigmas que señalan a los extranjeros como desviados de lo socialmente esperado, resultan de la necesidad de los nativos de ejercer el control social sobre aquellos para limitarlos en el ejercicio de su participación en el sistema productivo”. 

A partir de las hipótesis se plantearon los siguientes objetivos: 
* Identificar los contenidos estigmatizantes comunes y/o diferenciales en las representaciones acerca de los residentes paraguayos y coreanos.
 * Indagar en los contenidos estigmatizantes la configuración y los significados adquiridos por la antinomia normal-desviado.
 * Identificar la presencia o no de vínculos concretos (de vecindario, laborales, etc.), entre los nativos portadores de representaciones sociales discriminatorias y los extranjeros destinatarios de las mismas. En caso de la existencia de tales vínculos, describir los mismos y ubicarlos en el tiempo.
 * Identificar las representaciones sociales discriminatorias como una táctica de control social sobre paraguayos y coreanos con la que se espera obstaculizarlos en sus intentos de participación en el sistema productivo.

 Para dar cumplimiento a los objetivos se realizaron 68 entrevistas individuales semiestructuradas a población nativa residente en Capital y Gran Buenos Aires, de ambos sexos, entre 18 y 65 años de edad y económicamente activos. Entre los entrevistados, 10 de ellos eran desocupados, 6 ocupados precarios y el resto ocupados, tanto manuales como no manuales, de diferentes calificaciones, ramas de actividad, etc. 

Las entrevistas estuvieron a cargo de miembros del equipo de investigación, quienes las realizaron en lugares públicos (parques, plazas, etc.) eligiendo al azar a los entrevistados, pero respetando las condiciones muestrales que señalamos en el párrafo anterior (sexo, edad y condición ocupacional). De acuerdo a estos criterios y respetando la metodología de “saturación teórica de la muestra”, se configuró la siguiente muestra:

 * Nativos que mantengan o hayan mantenido algún tipo de vínculo con residentes de origen paraguayo o coreano. Ocupados: 22 entrevistados. Desocupados: 7 entrevistados.
 * Nativos que nunca mantuvieron vínculo alguno con residentes de origen paraguayo ni coreano. Ocupados: 30 entrevistados. Desocupados: 9 entrevistados.
 En los cuatro segmentos se entrevistó, aproximadamente, a mitad mujeres y mitad hombres. 
Se indagaron los contenidos representacionales de la población nativa respecto de los paraguayos y de los coreanos. Cuál es la visión que se tiene de ellos. Qué ideas y valores son los predominantes. Qué lugar ocupan, dentro de un continuo de normalidad-desviación, los hábitos, las costumbres y el lenguaje que se suponen son característicos de estas comunidades. La entrevista individual semi-estructurada, permitió aproximarse a la conversación ordinaria y rescatar a través del discurso los contenidos representacionales correspondientes. En otras palabras, este tipo de técnica cualitativa permitió reconstruir la visión del otro, en tanto significados que se le adjudican a sus prácticas discursivas y no discursivas.

 El carácter semi-estructurado y abierto de este tipo de entrevista, conlleva la necesidad de que los mismos investigadores sean los encargados de realizarlas. Se utilizó una guía de pautas como instrumento de registro orientador de la tarea, la cual fue ampliada o revisada a medida que se realizaron las entrevistas piloto. Se procedió a grabar el contenido de las mismas y realizar la posterior desgrabación.(...)

Otro objetivo que guió la tarea y mereció una propuesta metodológica complementaria a la ya mencionada, fue el siguiente: 
* Establecer simetrías y/o asimetrías discursivas entre las de representaciones sociales discriminatorias respecto de paraguayos y coreanos de la sociedad civil y las declaraciones públicas realizadas por representantes de diferentes grupos de poder, en relación a los extranjeros. 

A partir del análisis de entrevistas semi-estructuradas, las cuales contiene los discursos portadores de diferentes tipos de representaciones hacia los extranjeros este apuntó a rastrear a partir de dichas representaciones la posible vinculación entre el discurso oficial y el de la sociedad civil. El relevamiento discursivo en diarios permitió encontrar puentes vinculantes (retro-alimentación) con los discursos individuales surgidos de las entrevistas realizadas.
 El proceso de globalización de la producción y el consumo, en tanto generador de fragmentación social y acelerador del empobrecimiento de los sectores medios y populares, ha puesto en crisis las tradicionales estrategias de supervivencia, creando condiciones para el desarrollo de conflictos, no solo entre clases sociales sino al interior de éstas. A estas condiciones se agregó, en los últimos años en nuestro país, la presencia de un discurso oficial estigmatizador que aludía a la presencia de extranjeros indocumentados, como factor causante de la desocupación existente o de buena parte de ella y de la inseguridad social principalmente en el conurbano bonaerense. 

Esta preocupación surgió durante el desarrollo del proyecto y consideramos enriquecedor plantearla, de manera tal de poder caracterizar y periodizar la temática relativa a los inmigrantes recientes en la prensa gráfica, durante el lapso 1994-2000. Elegimos la prensa gráfica en tanto medio a través del cual se hace visible el discurso oficial, en otras palabras, el pensamiento de autoridades y funcionarios públicos respecto de los inmigrantes recientes. 
La fuente de información utilizada fue el diario Clarín, dado que se trató del medio gráfico que más espacio destinó a noticias vinculadas con los inmigrantes indocumentados y al debate provocado en torno a ellos. Se registraron todos los artículos, declaraciones, noticias, etc. del período 1994-2000 que aludieran a los extranjeros residentes en nuestro país. Se determinó 1994 como año de inicio debido a que fue en el que se instaló dicho discurso oficial, coincidente con las primeras manifestaciones de crisis del modelo económico iniciado en 1991 y basado en la convertibilidad de la moneda y las privatizaciones de bienes y servicios del estado nacional. 

Toda la información periodística seleccionada fue clasificada en un grillado especialmente diseñado que ordenó dicha información por año y emisor del discurso, a partir del cual se llevó a cabo el correspondiente análisis de contenido.

Conclusiones Generales 
Para la población nativa, los migrantes recientes –definidos como aquellos que llegaron durante el último cuarto de siglo- provenientes de países limítrofes, no vienen a trabajar ni a mejorar sus condiciones de vida con su propio esfuerzo. En paralelo a esta visión se constituye un discurso que define particularmente al paraguayo como un trabajador “barato”. Son humanos más baratos porque valen menos, en cierta medida, humanos de calidad inferior, o dicho en otros términos, “menos” humanos capaces de “hacer el «laburo» que los argentinos no quieren hacer” (porque no es trabajo digno de humanos) y, a igualdad de tareas, “trabajar por menos plata de lo que trabajan los argentinos”, pues al no haber equivalencia de humanidad, tampoco la puede haber remunerativa. Son los “otros”, son esos extranjeros de baja calificación laboral y adheridos a costumbres contrarias y desviadas de lo que se espera. Son los parásitos, son aquellos seres que viven a expensas de otro, que quitan y que no aportan. 

La mirada hacia los coreanos también conlleva atributos que los definen como diferentes-desviados, pero no se trata de una desviación que los inferioriza que los ubica como trabajadores baratos, de escaso valor, como el caso de los paraguayos, sino desviados por utilizar códigos, procedimientos, valores éticamente rechazables. Si bien hay un reconocimiento de lugar cercano, próximo, en el caso de la comunidad paraguaya, se adopta un distanciamiento basado en un tipo de discriminación en torno a la inferiorización y subestimación del otro. Respecto de la comunidad coreana se la ubica en el lugar de lo exótico, lejano, volviéndose la diferencia irreconciliable y profundizándose la discriminación ya sea que opere por rechazo o sobre-estimación. Si bien los atributos con los que se construyen las representaciones hacia coreanos y paraguayos son diferenciales, el lugar que desde los discursos analizados se le asignan a unos y otros es coincidente. Es un lugar que resulta de una nueva lógica que ha permitido diluir, opacar la confrontación entre desiguales, entre rivales o enemigos en la lucha por la distribución de la riqueza, y reemplazarla por la confrontación entre nativos y extranjeros, entre normales y desviados, entre nosotros y los otros. No es un otro cualquiera, no es solo diferente, es fundamentalmente desviado y en tanto tal portador de un estigma que lo diferencia. Si bien el conflicto está instalado, no es por la apropiación del poder ni por la riqueza distribuidos a partir de condiciones de desigualdad, sino por la apropiación de territorios de supervivencia entre los más vulnerables y según criterios de normalidad. 

Resulta significativo destacar, también, la presencia de un fenómeno que llamamos de retroalimentación entre el discurso de la sociedad civil y el discurso oficial. Este fenómeno genera condiciones para la politización de la xenofobia, a partir de la naturalización del proceso de retroalimentación discursiva. En otras palabras, el tomar como natural y dado el discurso discriminatorio en el discurso oficial así como en el de la sociedad civil, genera condiciones que permiten aceptar una forma de construcciones de relaciones con un “otro diferente” desde una perspectiva prejuiciosa y discriminatoria. Cuando esta naturalización a su vez es empleada como instrumento político, lindamos con el escabroso terreno de la politización de la xenofobia. 

Es de sumo interés para nosotros comprobar esta “coincidencia” estratégica entre el discurso oficial y el discurso popular. Ambos se retroalimentan encontrando en el extremo opuesto —y no en verificación alguna— su ratificación. La simetría discurso oficial– discurso popular se constituye en torno a dos ejes. El primero referido a la falta de contrastación con la realidad: el discurso oficial no toma en cuenta los datos que desde el mismo poder se producen, desconoce que el aproximadamente 15% de desocupación en Buenos Aires y GBA no puede ser producido por el 1,5% de migrantes de países limítrofes que forman parte de la PEA. El segundo eje de coincidencias se constituye en torno al trabajo y la seguridad. 

Otro resultado de interés ha sido encontrar que el pasado y el presente migratorio de la Argentina son percibidos con cargas valorativas muy diferenciadas: las migraciones tradicionales (migrantes externos llegados en los primeros 50 o 60 años del siglo XX) son portadoras de atributos positivos que las involucran con nuestro origen como nación, que las vinculan a nuestra propia identidad nacional; sin embargo, las migraciones recientes expresan lo que no debe ser, aquello que inferioriza o denigra a quien lo porta. La inmigración reciente proyecta en el imaginario colectivo actual, la idea de una vuelta a la barbarie, de una vuelta a algún período pasado y sombrío, en contraposición a la vivencia que provocan las primeras inmigraciones, asociadas a la idea de progreso y bienestar, en otras palabras, a la idea de civilización. 

Formando parte de los diferentes discursos se encuentra un variado conjunto de conceptos, que califican tanto a un tipo de migración como a la otra. La confrontación de ambos perfiles determinados representaciones sociales distantes y antagónicas, que advierten acerca de que la percepción de la extranjeridad no es uniforme. Coexiste un discurso generoso en reconocimiento al otro, gratificador de ese pasado rico en presencia de extranjeros con un discurso descalificador y crítico de la existencia de nuevos extranjeros. La noción de extranjeridad no puede ser entendida sino al interior de este espacio que resulta de la coexistencia, en términos de confrontación, de ambos discursos. El pasado tiene que ver con la memoria, con el relato, no se expresa dinámicamente con el ahora, sin embargo el presente es interacción, es vivencia, es lo cotidiano. 

(...)Todos los elementos hasta aquí señalados se conjugan, aun cuando contradictoriamente, para dar forma a una construcción estigmatizante del “otro”, haciéndolo responsable de los peores males que padecemos. Y como expresión patética de esta construcción, el mensaje dado desde el mismo poder termina institucionalizando, naturalizando, cada una de las representaciones sociales discriminatorias de la población nativa hacia los extranjeros. Así, las representaciones sociales discriminatorias están inscriptas en relaciones de poder que contribuyen a la producción y reproducción de un orden social de dominación, en donde el mismo discurso discriminatorio actúa legitimando y siendo el sustento portador de racionalidad para dichas prácticas de poder.